¿DE QUÉ IDIOMA PROVIENE LA PALABRA LÁPIZ?

¿QUÉ QUIERE DECIR LÁPIZ?

¿A QUIÉN SE CONSIDERA EL INVENTOR DEL LÁPIZ?

¿PUEDE HACERSE UN LÁPIZ DE UN DIAMANTE?

¿UNA GUERRA PROPICIÓ LA FABRICACIÓN DE LOS LÁPICES?

Aunque ya en un libro publicado en 1565 se menciona a los lápices, éstos no llegaron a generalizarse como instrumentos de escritura a causa de su fragilidad, su difícil manejo, y sobre todo, porque lo escrito se borraba fácilmente.

Se le dio el nombre de lápiz, porque en latín quiere decir piedra, ya que se hace con un mineral: el grafito y, asombrosamente, de esta misma sustancia están hechos los diamantes, los que sometidos a temperaturas asombrosas se convierten en grafito.  Pero veamos cómo nació el lápiz que actualmente usamos:

En 1799, en Massachussets, nace Joe Dixon, quien desde los 13 años tuvo el deseo de fabricar un lápiz práctico, bueno y barato.

Un amigo informó a Joe Dixon sobre los lápices de grafito, pero al usarlos, comprobó su poca utilidad, ya que este material se desmoronaba fácilmente y su escritura no persistía.

Tratando de eliminar estos inconvenientes, Dixon mezcló el grafito con varias sustancias, pero realizó innumerables experimentos sin lograr su objetivo; y la creación del anhelado lápiz costó al inventor tanto esfuerzo y dinero, que requirió gran parte de su vida.

Al fin, después de 50 años de esfuerzo y de paciencia, llegó el dia del lápiz para América.  ¡Fue al estallar la Guerra de Secesión en Estados Unidos!

Coincidiendo con ésto, a Dixon se le ocurrió mezclar grafito pulverizado con arcilla, y añadirle agua para hacer una barrita, que luego coció en un horno.  Y no sólo eso, sino que para darle mayor resistencia a este pequeño lingote de grafito, lo encerró entre dos canales de madera, y el resultado fue perfecto: ¡el lápiz había nacido!

Y más que nunca se necesitaban lápices para escribir, porque los soldados, tanto del sur como del norte, no podían usar plumas de ganso, ni tinta, para sus cartas.

Entonces Joe Dixon aceleró sus trabajos y puso en juego todo su ingenio, hasta lograr construir una máquina que fabricaba 132 lápices por minuto.

Gracias al lápiz de Nixon, estuvieron en contacto sentimental, el soldado que peleaba, con el familiar que esperaba.  Y sólo hasta después de la muerte de Dixon en 1872, la fábrica llegó a producir 86,000 lápices por dia.

Después de ese entonces, se fabricaron diferentes tipos de lápices, como los bicolor que eran la mitad color azul y la otra mitad roja. Otros que eran conocidos como lápiz tinta, que la mayoría de los usuarios remojaban la punta en la lengua para suavizarla. El lápiz para carpintero, que no era circular, sino aplanado, para que pudiera recorrer su trazo, utilizando una tira de madera como regla.

Por eso, en la actualidad, cuando en cualquiera parte de América tomamos un lápiz, muchos de ellos tienen impreso en uno de los extremos la palabra Dixon.

Hubo lápices de malísima calidad, que llamábamos de puntillas, porque con poquísima presión que se hiciera para escribir, de quebraba la punta y se acababan muy rápido.

Y, ¿quién podría mencionar a cualesquiera niño (y adultos también), disciplinado que no tuviera la pésima costumbre de morder los lápices?

Hay mucho que decir acerca de este útil invento, pero por hoy, nos contentamos con esta pequeña semblanza con la que le rendimos homenaje al maravilloso lápiz.

GRACIAS POR LEERME.

Mucho te agradeceré si me dejas un comentario. Me son de muchísima utilidad para saber si mi blog, que también es tuyo, va bien encausado, o haya que hacer algunas correcciones en su forma o en su contenido.


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